

Nuria de Bofarull
Núria de Bofarull empezó a pintar de la mano de su padre a muy temprana edad. Creció en una casa en la que las pantallas estaban rotundamente prohibidas, solo tenía cabida el aburrimiento. Pero el aburrimiento era y es LA PUERTA hacia la creatividad. Su padre la abasteció de lienzos, tablillas y acrílicos, y lo que en la infancia era distracción se convirtió en un hobby en la adolescencia.
​​Después de graduarse en una carrera universitaria creativa estudió ilustración. Allí empezó su búsqueda del conocido estilo personal. Trabajó mucho con lápices y con acuarela, vendiendo retratos por encargo. Pero finalmente hizo una gran introspección, en la que se liberó de todos los prejuicios que la estaban encarcelando y empezó a paladear lo que hoy día disfruta, un arte abstracto en el que ella es solo instrumento en manos del ahora.
@nurdebof



